Componer, con sencillez
Un plato, una sopa o las dos cosas: elige las recetas que te tienten.
Los platos. Un bol de arroz perfumado con especias de Ceilán, una cocotte de escaña menor con calabacines y piñones, lentejas rojas cocidas a fuego lento en leche de coco o un guiso de garbanzos con los aromas de Casablanca… Recetas distintas entre sí, para repetir o descubrir a medida que pasan los días.
Las sopas. Una sopa tailandesa con leche de coco, una sopa Kathmandu suavemente especiada, una crema de calabaza Hokkaido o una sopa fría de remolacha y manzana… Las recetas cambian con las estaciones: suaves y reconfortantes cuando los días se acortan, más frescas y luminosas cuando vuelve el sol.
La comida, a tu ritmo
Unas cuantas recetas reservadas, y sabes que siempre habrá algo bueno que poner en la mesa. Para abrir a lo largo de los días, según el apetito, el tiempo que tengas y el humor del momento.

